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Todos anhelamos que Dios nos bendiga y nos preguntamos cómo lograrlo. También queremos saber por qué tardamos en ser bendecidos mientras algunos que no buscan al Señor de la misma forma y no están tan consagrados, disfrutan de muchas bendiciones.
En 2 Samuel 6:1-13 nos dice, David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil. 2 Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines. 3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 4 Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca. 5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. 6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. 7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. 8 Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza,[a] hasta hoy. 9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová? 10 De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. 11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa. David trae el arca a Jerusalén 12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David. 13 Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.
Relata una historia que nos ayudará a descubrir el secreto de la bendición. Recordemos que el Arca de Dios era el lugar en donde Él habitaba, en el Antiguo Testamento no era como ahora que podemos disfrutar de la presencia del Espíritu Santo en cualquier lugar donde le busquemos. Nosotros gozamos de ese privilegio porque Jesús nos lo permitió con su sacrificio. Por eso dijo: “les conviene que yo me vaya, porque dejaré a alguien que estará con ustedes todo el tiempo”.
El pasaje nos refiere que el arca estaba en casa de Obed-edom.
¿Porque el rey David la dejó allí luego que el Señor castigó con la muerte a Uza? Es difícil entender la razón del enojo de Dios, pero la lección es que no debemos hacer cosas malas que parezcan buenas, nadie podía tocar el arca, no importara las circunstancias, simplemente había que obedecer. Ellos violaron un principio divino y llevaron el Arca sobre un carro cuando el mandato era que solamente podían llevarla los escogidos del pueblo (los sacerdotes y levitas Números). Entonces vemos que este hombre, Obed-edom recibe la presencia de Dios en su casa y con ella, también recibe mucha bendición.
En 1 Samuel 7: 1-2 relata otra historia anterior que también nos orienta: Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová, y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová. Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová.
Antes de llegar donde de Obed-edom, el Arca estuvo durante veinte años en casa de Abinadab porque los filisteos siendo enemigos, la dejaron allí luego de notar que les perjudicaba tenerla. La diferencia entre estos dos hombres es muy grande. Obed-edom capturó y valoró la presencia de Dios en sólo tres meses, mientras Abinadab no fue capaz de obtener bendición teniéndolo ¡durante veinte años! y a los filisteos la presencia de Dios les perjudico, porque no agradaban a Dios.
Imagina que nos acercamos al Señor para que nos haga el milagro de salvarnos, eso hacia Abinadab. Nuestra desobediencia y mala actitud no atrae la bendición de Dios.
Mejor busca a Dios, recíbelo, dale Su lugar, sírvele y recibirás bendición. David no se atrevió a continuar con el transporte del Arca y buscó a la persona ideal para encomendársela. Quería la bendición, pero igual que algunas veces nosotros, no quería pagar el precio. Si queremos ser bendecidos, primero debemos buscarle a Él. Obed-edom actúo muy diferente a Abinadab, nunca se lamentó, por el contrario, acomodó el Arca, llamó a su familia y les compartió la gran bendición que representaba gozar de la presencia de Dios. Nunca preguntó qué obtendría a cambio, si le pagarían por resguardar el tesoro más valioso del mundo. Nuestra intención al acercarnos a Dios debe ser buscarle y encontrarle, pasar tiempo con Él, no esperar algo a cambio.
Su presencia es importante y quiere ser evidente. El Espíritu Santo es real. El secreto de la bendición es que anheles y disfrutes de Su presencia, que Él sea el centro de tu alegría.
Él no quiere que te acerques solamente cuando le necesitas, desea que lo busques siempre por el anhelo de encontrarlo y tenerlo junto a ti. Una esposa se sentiría utilizada si su esposo la busca solamente cuando tiene hambre, por el contrario, le servirá gozosa si el marido constantemente la llama, le dice que la quiere y se interesa por ella. No te acerques sólo por la bendición sino por buscarle a Él y tener una relación estrecha.
¿Quieres saber cuánto le anhelas?, revisa la cantidad de tiempo que dedicas a hablarle y no sólo para recordarle que te ayude a pagar la planilla o las deudas y darle de comer a tu familia. Abinadab significa “mi padre es noble, generoso, Padre de una promesa,”. No basta con tener las promesas, Dios honrará Su Palabra. No debes buscarle con lloros, lamentos y reclamos como sucedió en casa de Abinadab durante 20 años.
El nombre Uza significa “esfuerzo propio” y nos enseña que con nuestras fuerzas no es como obtendremos bendición.
Obed-edom significa “está sirviendo”, es decir, la actitud correcta para ser bendecido y cautivado por Su presencia es estar sirviendo. Ahora la actitud de Obed-Edom, no es casualidad, o chiripazo como decimos en Guatemala, sino una constante actitud o ser disciplinado en la búsqueda y todo lo que hago.
1 Crónicas 15:21 nos habla de cómo este hombre siempre estaba dispuesto en alabanza: Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías tenían arpas afinadas en la octava para dirigir.
Estaba en la jugada todo el tiempo, sirviendo con esa pasión de anhelar al Señor, sin importar lo que tuviera que hacer. Búscale a toda hora, no encuentres escusas para faltar al templo y leer Su Palabra diariamente. No hay cansancio que supere a su amor. Sírvele con todo lo que tienes.
1 Crónicas 16: 37- 39 nos relata sobre el ejemplo que le dio a su familia: Obed-edom inspiró a sus 68 hermanos para servir en el templo. No se le pasaba una oportunidad para agradar a Dios, como decimos ahora, ¡compraba todos los números para ganarse la lotería! Tenía esa pasión que se traduce en servicio a Dios y a la congregación. Este era un hombre que deseaba estar donde estaba el Señor, siempre a la puerta del templo, limpiando, guardando y cuidando. Su actitud nos da ejemplo de cómo servir a Dios.
¿Asistes a la célula, abres las puertas de tu casa para una célula, prestas tu carro para que vayan a orar por algún enfermo? No pierdas oportunidad de servir a Dios. Que no te importe ser criticado, no ser reconocido o, ser despreciado. Buscar Su presencia es suficiente para que bendiga a tu familia y nada te falte.
El secreto de la bendición es, que ames la presencia de Dios con todo tu corazón, que te entregues e inspires a tu familia a imitarte en el servicio a Dios.
Se necesitan más que promesas para recibir bendición. Es necesario tener buena actitud, disposición de servicio y entrega. Debes actuar con tu Padre Celestial como esos hijos cariñosos y consentidores que besan, abrazan y honran a sus padres quienes no pueden negarles nada ante tales expresiones de amor.
Enamórate de su presencia porque lo demás viene por añadidura