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A cuantos nos gustan las historias, en lo personal me encantan, en la niñez nunca nos contaron o leyeron un libro de historias para dormir, pero si recuerdo de niño, que algunas veces después de cenar cuando mi abuelo nos visitaba nos sentábamos a su alrededor y nos contaba algunas historias, las mil y una noche, por ejemplo, leyendas de Guatemala que nos daban un poco de miedo, pero queríamos escucharlas o Historias personales que probablemente ellos se inventaban y que de alguna manera nos imaginábamos como que, sí hubieran pasado, de igual manera mi papá algunas veces también lo hizo y nos contó historias emocionantes.
Ahora con Jacquie tenemos un libro de historias de cuentos de hadas, los clásicos que hemos escuchado durante años y hasta películas hay de estas, pero a veces se los leemos a Fabricio y Valentina antes de dormir, algunas veces no llegan despiertos hasta el final de la historia por supuesto y al otro día están preguntado el final, pero bueno suele pasar.
Las historias te pueden hacer soñar despierto, te pueden hacer llorar, te pueden despertar miedo sin razón, o tomar valor sin estar en el lugar, con solo escucharlas o leerlas, tienen esa capacidad de llevarte al lugar y casi vivir la experiencia escuchada o leída.
Ahora vamos a la biblia ¿Alguna vez te has preguntado porque Rahab, la ramera, viviendo ella en la ciudad de Jericó, abrió las puertas de su casa, a los espías Israelitas? Si ella misma sería afectada, ya que la probabilidad, que su ciudad fuera atacada o destruida era alta, entonces ¿Qué la hizo tomar al Dios de Israel como suyo?
Esta fue la conversión más improbable de todas; y está fue provocada, por las historias que ella había escuchado acerca de la realidad y el poder de Dios. Aunque sumida en el paganismo y la inmoralidad, el corazón de Rahab se sentía atraído hacia Dios. Y así se los dijo a los espías; leamos Josué 2.9-10 nos dice; Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.
Ellos habían escuchado todas las historias de Israel. No se habían perdido ninguna.
Escucha lo que dice; Hemos oído, ni siquiera vieron, no fueron testigos, pero tenían convicción que serían derrotados. Porque la historia que llegó a sus oídos penetro tan fuerte que provocó en ellos fuertes emociones dentro de su ser y los condicionó para lo que vendría.
Bajo circunstancias normales el pueblo de Jericó hubiera sido inconquistable por ser una ciudad altamente fortificada, pero se hizo vulnerable, Mucho antes de que llegara el pueblo de Dios.
¿debido a que? debido a las cautivantes historias escuchadas acerca del poder de Dios. El orgullo autosuficiente de esta cultura hostil se evaporó ante el temor de enfrentar a aquellos que pertenecían al Dios del que tanto habían oído hablar. Y dentro de los muros un corazón se volvió a Dios y está desempeñó un papel estratégico en la victoria de Israel.
Rahab hablando de su pueblo dice en Josué 2.11; Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
Te das cuenta el poder de una historia, o mejor dicho de un testimonio.
Y los espías trajeron la noticia, leamos; Josué 2.24; Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.
Ellos trasladaron confianza, trasladaron fe, basados en lo que vieron y escucharon de cómo estaba su corazón.
Te das cuenta, lo que puede provocar que cuentes los testimonios de lo que Dios ha hecho en tu vida, en este o en tiempos atrás. Esto provoca fe en Dios, levanta el ánimo, no solo al que nos escucha, sino que, a nosotros mismos también.
No seas tímido, cuenta las historias de la grandeza de Dios, todo lo que Él ha hecho por ti. Alguien que te escuche, puede elevar su fe o creer en nuestro Señor Jesucristo en este tiempo.
Y de esta manera provocar que alguien crea en Jesús o su fe se levante en tiempo de desesperación.