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1 PEDRO 1:1-5 y 6-7“6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.
Aunque la herencia del creyente está “reservada en los cielos”, y el creyente mismo es guardado “por el poder de Dios”, la realidad es que los hijos de Dios pasan por experiencias dolorosas en este mundo. En medio de estas pruebas, el apóstol Pedro anima a los creyentes a tener gozo, porque las pruebas que experimentan sirven para un buen propósito, probar su fe, para que sea evidenciada como genuina.
Verso 6
“En lo cual vosotros os alegráis…”
La relación con lo que va anteriormente no es muy clara. Lo más probable es que Pedro tenía en mente todo lo que venía diciendo, a partir del v.3. Las bendiciones espirituales, el nuevo nacimiento, la esperanza viva, la herencia incorruptible, y la protección de Dios, todas estas cosas eran motivo suficiente para que los creyentes se alegren grandemente, a pesar de los sufrimientos que venían.
El verbo en griego, ‘agalliao’, denota una alegría profunda. Viene del verbo, ‘allomai’, que significa ‘saltar’. Por ende, ‘agalliao’ conlleva la idea de ‘saltar de alegría’. Indica una emoción muy fuerte. Por ejemplo, es el verbo que María usó, cuando dijo, “mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” Lucas 1:47
En Mateo 5:12, el Señor indicó que cuando un creyente sufría persecución por causa del evangelio, debía alegrarse con esta alegría exuberante: “gozaos y alegraos.
Cuando pasamos por pruebas, el tiempo parece interminable. Sin embargo, Pedro enfatiza la brevedad del tiempo de prueba. Lo que tiene en mente es la brevedad del tiempo de sufrimiento, en comparación con la eternidad de la gloria venidera.
Podemos comparar lo que Pablo escribe en 2 Corintios 4:17, “esta leve tribulación momentánea”, que “produce un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”
“…si es necesario…” La necesidad parece estar relacionada con el contexto histórico en el cual vivían. También debe ser entendida a la luz de la obra que Dios estaba haciendo en la vida de los creyentes. A veces la madurez espiritual solo viene por medio del sufrimiento. En otros casos, es el carácter de la persona, o el propósito de Dios, que exige tiempos de aflicción. Compara hebreos 12:7-11 leer.
“…tengáis que ser afligidos en diversas pruebas”
La palabra, “afligidos”, es la traducción, ‘lupeo’, que tiene la idea de sentir ‘pena’ o ‘tristeza’. Se emplea en los discípulos, apenados por la noticia de que el Señor tendría que morir. La palabra apunta a una tristeza profunda. Aunque somos guardados por el poder de Dios para la salvación, eso no nos exime de momentos tristes en esta vida. Aquí la tristeza se debía a las “diversas pruebas” que los creyentes ya estaban experimentando, en Asia Menor.
Aquí, el contexto indica que la ‘prueba’ tiene un buen propósito demostrar que la fe de los creyentes es genuina.
¿En qué consistían estas pruebas? Básicamente tenía que ver con las persecuciones que estaban experimentando, o que iban a experimentar, por su fe en Cristo. Al llamar a las persecuciones, “pruebas”, Pedro las estaba dignificando. Aunque Satanás las enviaba para zarandear a la Iglesia, Dios las permitía para purificar a la Iglesia. Como declara Pablo, todas las cosas ayudan para bien, a los escogidos de Dios (Rom 8:28).
El contraste que Pedro hace es muy claro. Las pruebas que los creyentes estaban experimentando, producían cierto dolor y sufrimiento. Pablo habla de esto, en Romanos 8:18, cuando dice, “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”.
Verso 7
“Para que sometida a prueba vuestra fe…”
Esta frase es idéntica con la que hallamos en Santiago 1:3 La prueba de vuestra fe produce paciencia. La palabra traducida, “prueba”, aquí, es ‘dokimion’. La palabra, ‘dokimion’, indica ‘probar la calidad de algo por medio de un examen’.
“…mucho más preciosa que el oro…”
‘La fe’, afirma Pedro, ‘es más preciosa que el oro’. El oro es un metal de gran valor; por ende, los seres humanos saben la importancia de probar el oro, para comprobar que sea genuino, y también para limpiar el oro de impurezas. Job hace una alusión parecida, cuando afirma: “Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (Job 23:10)
“…el cual, aunque perecedero se prueba con fuego…” ¿Cuál es el propósito de poner el oro en el fuego? ¿Probar para ver si es genuino, o purificarlo de impurezas? En el contexto de estos versos, pareciera ser probar lo genuino que era el oro. Sin embargo, en realidad el oro es puesto en el crisol para purificarlo de impurezas, y para que salga más brillante.
¿Qué es lo que Pedro tiene en mente, al hacer esta comparación con la prueba de los creyentes? ¿Cuál era el propósito de las pruebas? ¿Verificar lo genuino que era la fe, o purificarla de elementos humanos y carnales? Al pasar por las pruebas, y soportarlas, los creyentes estarían demostrando que su fe era genuina. Este mismo proceso resultaría en una depuración de los elementos humanos y carnales en su fe.
En medio de las pruebas el creyente aprende a seguir confiando en Dios, a pesar del sufrimiento que esto ocasiona; aprende a ser fiel a Dios, y a perseverar a pesar de las luchas y dificultades; Dios no te dejará en ningún momento.